No sabemos cuando será el momento de ayudar… así viví el terremoto
22 septiembre, 2017
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No sabemos cuando será el momento de ayudar… así viví el terremoto

En sólo cuestión de minutos el horizonte sureño de la ciudad cambió su estilo de vida; eran las 13 horas del conmemorativo 19 de septiembre que hace pocas horas rendía homenaje con un simulacro, mismo ejercicio que muchos mexicanos practicamos desde muy pequeños y que esto mismo hoy salvó a muchas más personas y que algunas a algunas de ellas tal vez por la costumbre de los temblores en la ciudad, decidieron quedarse sin temor alguno en sus departamentos.

Tan sólo un puñado de segundos fueron suficientes para estremecer mi casa tirando cuadros, libros y cuanto objeto pudiese caer, tan sólo pude llegar al marco de una puerta y aferrarme lo más posible al mismo tiempo que le llamaba a mis mascotas, pude ver como entraban acercándose a mi, iba bajando la intensidad del temblor, con ello pude incorporarme y ver que estuvieran bien, desafortunadamente estaba solo en casa y preocupado por desconocer el paradero o estado de mi familia y amigos.

Naturalmente las líneas telefónicas se cayeron pero afortunadamente la conexión de internet siguió y pude contactar a la mayoría de mis familiares y amigos. Vecinos desconcertados en la calle tratando de contactar a sus seres queridos, de inmediato avisándoles que tenía medio de comunicación y dándoles la accesibilidad para poder  tranquilizar a mis vecinos y que no cayeran en pánico, pero durante ese lapso, nos enteramos que una escuela se había caído, muchos nombres de escuelas se decían y la incertidumbre junto con el miedo creció entre la comunidad.

Solo otro puñado de segundos más y varios vecinos nos decidimos ir lo más rápido posible hasta el colegio sin saber cual era exactamente o si se trataba de un rumor. Caminando por Calzada del Hueso confirmamos lo peor, sin dudarlo empezamos a correr y gritábamos, “¡Necesitamos ayuda, se cayó una escuela!”, por fortuna hay una construcción cercana y entre vecinos, estudiantes y albañiles sin distinción, corrimos tan rápido como podíamos con herramienta y agua sobre la avenida División del Norte, algunas chicas en bicicleta gritaban, “¡Agua, necesitamos mucha agua, médicos y mucha agua!” por todas las calles aledañas recorrían gritando a las casas y a cuantos pudieran hablar con gran angustia.

A solo unas cuadras del Colegio Rébsamen se podía ver la gente quitando escombros, organizando lo más rápido posible, haciendo cadenas para transportar cubetas y carritos de supermercado llenos de pesados escombros abriendo paso a la búsqueda de algún milagro enterrado en toda esta desgracia. No había una sola cosa por hacer, tantas actividades y muy precaria la organización ante estos eventos como civiles de primer contacto, pero entre cada persona que fue siendo cautelosa se pudo lograr mucho en poco tiempo, ganando muchos minutos valiosos.

Tan solo una hora desde el derrumbe fue suficiente de abastecer de suficientes palas, picos, cubetas, polines, entre otras herramientas para poder estabilizar la estructura, al ver eso a mi alrededor me llené de energía y empecé sin dudarlo a cortar polines a un tamaño aproximado suficiente para un espacio en una esquina de la escuela debajo de todos los escombros, “podría ser una buena entrada” fue lo que se me ocurrió en ese momento y al ir colocando los polines debajo e irme adentrando pude escuchar un grito, un grito agudo y asustado, llorando, sin poder decir algo, no supe más de ello y salí corriendo por ayuda solo espero que sean de las personas o niños vivos que sacaron.

Apresuradamente di aviso a una persona más calificada para que después se adentrarse arrastrando hasta el automóvil aplastado por la exagerada y gruesa losa que tan solo dejaba un espacio de no más de medio metro entre el suelo del garaje y el techo, por indicaciones ya no me permitieron adentrarme más allá de la fachada para seguir apuntalando y quitando algunos cables que estorbaban para maniobrar los escombros, al paso del tiempo llegaron personas expertas las cuales nos pidieron retirarnos, el cual pude tomarlo como descanso e ir a mi casa a poder retomar energía, para ese entonces ya se habían sacado varios niños.

La noche fue larga pero no tediosa, ya que varios vecinos decidieron pasar parte de la noche en el parque frente mi casa, en el cual pude acondicionar con la ayuda de amigos un centro de carga de celulares y poner un foco para  tratar de iluminar un poco, así poder evitar la rapiña que se escuchaba alrededor, que tristemente aprovechó la oscuridad de todo Coapa para robar y entrar a las casas fingiendo ser de Protección Civil con el pretexto de revisar sus casas y así aprovecharse de los vecinos robando en medio de tanta tragedia.

Media noche marcaba el reloj y a la llegada del sereno una fogata se hizo presente en medio de la cancha de básquet, organizada por los jóvenes inquietos aún en shock  sin que pudieran dormir un poco, pero el calor de las llamas en medio de esa noche fría permitió que algunos de ellos desahogaran toda la tristeza y dolor que presenciaron al ayudar a sacar los escombros, todos los relatos mencionados que con lágrimas contaron les permitió ir a sus casas y poder conciliar el sueño.

Solo a la llegada del amanecer unos amigos y yo pudimos recoger e irnos a descansar, no cabe duda que apenas un par de horas fueron suficientes para comenzar de nuevo y  poder seguir ayudando, porque este tipo de eventos no dura unos días, las familias que perdieron todo tardarán un poco más que unos días en rehacer su patrimonio y también habrá que estar listos para ayudar a reconstruir, porque sin importar nada un mexicano sabe que primero está la familia y un techo para ella.

Esto fue lo que viví.

Anónimo.

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Restart, significa reiniciar o empezar por su palabra en inglés, por lo cual más allá de un invento científico nuestra labor es directamente social y humanista, donde periodistas así como personalidades de los espectáculos, la cultura e infinidad de celebridades, conforman la comunidad “Altruismo digital” para ofrecer a quienes padezcan un problema, incluso económico, tengan una nueva historia. Restart ofrece el sueño de que un medio periodístico tenga la misión social de ayudar a la personas con algún problema de salud o motriz, del mismo modo a quienes cuentan con habilidades diferentes, tengan la oportunidad de cambiar o “reiniciar” su manera de ver la vida, su historia.

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